La compañía, la escucha y los pequeños cuidados cotidianos pueden ayudarnos a transitar los días posteriores a una emergencia con mayor tranquilidad.
Cuando la tierra se mueve, nuestra primera preocupación es saber si quienes amamos están bien. Buscamos a nuestros familiares, escuchamos sus voces y sentimos alivio al encontrarlos. Pero, después de ese primer momento, también es importante preguntar: «¿Cómo te has sentido?».
Un sismo puede dejar preocupación, tristeza o temor por lo que pueda ocurrir después. Cada persona vive esta experiencia de manera distinta, y reconocer sus emociones forma parte del acompañamiento. Las autoridades de salud recuerdan que no existe una única manera de sentirse después de una emergencia.
Fuente: SAMHSA.
Desde Golden Paradise queremos compartir algunas recomendaciones para acompañar a nuestros adultos mayores con cariño, paciencia y respeto.
Escuchar sin apresurar la calma
A veces, el primer impulso es decir «ya pasó» o «no tienes por qué preocuparte». Aunque estas palabras nazcan del amor, pueden hacer que nuestro familiar sienta que su preocupación no tiene espacio.
La Organización Mundial de la Salud recomienda escuchar sin presionar a la persona para que cuente lo sucedido, respetar sus silencios y evitar promesas que no podemos garantizar. Podemos ofrecer compañía con frases como:
- «Estoy aquí contigo».
- «Si quieres hablar, te escucho».
- «¿Qué necesitas en este momento?».
Si prefiere permanecer en silencio, podemos acompañarlo sin insistir. También conviene preguntarle antes de abrazarlo o tomarle la mano. Lo importante es respetar la forma en que desea recibir apoyo.
Fuente: OMS, primeros auxilios psicológicos.
Volver poco a poco a lo cotidiano
Cuando las condiciones de seguridad lo permitan, recuperar los horarios de comida, descanso y actividades puede ayudar a dar continuidad al día.
Una conversación familiar, escuchar música que le guste o retomar una actividad sencilla son formas de ofrecer momentos agradables, sin exigir que se sienta mejor de inmediato. SAMHSA recomienda restablecer rutinas y reservar espacio para actividades que la persona disfrute.
Fuente: recomendaciones para afrontar una emergencia.
En quienes viven con Alzheimer u otras demencias, los cambios de entorno y de rutina pueden aumentar el estrés y la confusión. Por eso, conviene reducir las interrupciones innecesarias y recuperar hábitos conocidos en la medida de lo posible.
Fuente: servicio público de salud de Alberta.
Cuidar también los detalles prácticos
Acompañar significa prestar atención a lo que nuestro familiar necesita para desenvolverse cada día. Después de una emergencia, vale la pena comprobar que tenga disponibles sus lentes, audífonos, bastón o caminador, según corresponda.
También es importante mantener el acceso a sus medicamentos y tratamientos. Los medicamentos deben utilizarse únicamente según las indicaciones del profesional de salud; cualquier dificultad para conseguirlos o seguir el tratamiento debe consultarse.
Fuente: cuidado de personas mayores después de una emergencia.
Si utiliza equipos médicos que requieren electricidad, la familia debe conversar con su proveedor de salud sobre alternativas ante interrupciones del servicio. Estas necesidades deben formar parte del plan de emergencia.
Fuente: Instituto Nacional sobre el Envejecimiento de Estados Unidos.
Informarnos sin vivir pendientes del susto
Estar informados es necesario, pero ver repetidamente imágenes o noticias sobre una emergencia puede aumentar la ansiedad. Podemos acordar momentos para revisar las actualizaciones y evitar mantener el televisor encendido todo el día con el mismo tema.
Fuente: SAMHSA.
En Panamá, SINAPROC recomienda seguir los reportes oficiales y contar con un plan familiar que establezca puntos de encuentro y responsabilidades. Compartir esa información con calma permite explicar qué sabemos y cómo nos hemos organizado, sin especular sobre lo que pueda ocurrir.
Fuente: SINAPROC.
Acompañar respetando su autonomía
Nuestros adultos mayores tienen experiencias, preferencias y capacidades que merecen ser tomadas en cuenta. La ayuda debe adaptarse a cada persona, sin asumir que todos necesitan lo mismo por su edad.
Preguntar «¿cómo prefieres que te ayude?» permite incluir a nuestro familiar en las decisiones. Mantener el contacto con sus amistades y personas de confianza también puede favorecer su bienestar.
Fuente: recomendaciones para apoyar a personas mayores.
Podemos acordar quién llamará, quién hará una visita y a quién contactar si necesita asistencia. El Instituto Nacional sobre el Envejecimiento recomienda identificar personas de confianza y prever alternativas de comunicación cuando fallen la electricidad o internet.
Fuente: preparación y recuperación ante desastres.
Reconocer cuándo hace falta apoyo profesional
Si la angustia resulta difícil de manejar, persiste o interfiere con la vida cotidiana, es recomendable buscar apoyo profesional. No hace falta enfrentar esa preocupación en soledad.
Fuente: SAMHSA.
Los cambios en la memoria, el comportamiento o las rutinas habituales también merecen una consulta con el profesional de salud. Evitemos atribuirlos automáticamente al susto o a la edad.
Fuente: servicio público de salud de Alberta.
El cariño también está en estar presentes
En Golden Paradise creemos en el valor de los momentos compartidos: escuchar una historia, conversar sin prisa y hacer sentir a cada persona parte de un hogar.
Después de una experiencia difícil, podemos empezar por algo sencillo: acercarnos, preguntar cómo se siente nuestro ser querido y dedicar tiempo a escucharlo. Con respeto por su ritmo y atención a sus necesidades, cada familia puede encontrar su manera de acompañar.
Porque cuidar con amor también es decir, con palabras y con acciones:
«Aquí estamos para acompañarte».
¿Quieres orientación para tomar una decisión tranquila?
En Golden Paradise te escuchamos y te guiamos sin presión.
